Decidix

Propuesta de Agricultura

El problema fundamental pasa por los agravios que están sufriendo los agricultores valencianos, fundamentalmente, en el precio de los productos y la deriva de los pequeños agricultores hacia la desaparición, por los intereses de los grandes inversores. Si vemos las diferencias entre el precio al que vende el agricultor sus productos y el precio final que llega al público, nos damos cuenta de que existe una gran diferencia, difícil de entender. Aún se entiende menos que, muchas veces, los productos perecederos generen pérdidas. También son relevantes las importaciones que no cumplen las exigencias comunitarias aplicadas por el país importador.
El campo valenciano está perdiendo a sus pequeños agricultores, que no obtienen rentabilidad de su trabajo. La agricultura es uno de los motores más importantes de nuestra economía. Incluso nos ha ayudado en varias crisis, pero, cada vez más, agricultores están abandonando sus tierras, las cuales están pasando a manos de los grandes inversores. Este proceso implica que el sector agrario pase a manos de unos pocos, que se llevarán los beneficios de la tierra lejos de nuestras fronteras. De esta manera, desaparecerá un sector laboral y económico capital.

En Decidix proponemos un pack de medidas en las que tenemos que trabajar:

1. Ley de la cadena alimentaria

Impedir ventas por debajo del coste, persiguiendo las ventas a pérdidas y los precios en origen por debajo de los de producción para garantizar unos precios que permitan la sostenibilidad económica de las explotaciones agrícolas y ganaderas.

2. Precios fijados por un organismo.

3. Mejorar el seguro agrario.

Un nuevo sistema nacional de seguros agrarios, adaptado a las necesidades de los agricultores y ganaderos y no a los beneficios de las aseguradoras. Implantar un seguro de costes e ingresos.

4. Importaciones en reciprocidad, cláusula espejo.

En las producciones agrícolas y ganaderas que se importan de otros países, de manera que existan las mismas condiciones de producción, dentro y fuera de la Unión Europea, para los alimentos que llegan a nuestros consumidores.

5. Control de plagas y enfermedades.

Tratamiento en frio.
Más recursos para evitar la entrada de plagas y enfermedades.
Investigar en soluciones contra plagas y enfermedades. Potenciando la investigación agraria y el apoyo a la innovación en explotaciones y empresas agroalimentarias, dado que el control químico se enfrenta en el futuro a serias limitaciones, como son las cada vez más frecuentes restricciones legislativas, el desarrollo de resistencias en las plagas a la acción de los insecticidas químicos, el deterioro medioambiental o la acumulación de residuos químicos en los alimentos.

Evitar la prohibición de fitosanitarios sin alternativas eficaces en la lucha contra la plagas y enfermedades vegetales.

6. PAC más mediterránea.

Que contemple la idiosincrasia de los cultivos de regadío, así como la necesidad de apoyo a los sectores de secano y nuestro modelo ganadero sostenible.

7. Medidas frente a la escalada de los costes de producción.

Doble tarifa eléctrica.
Facilitar la instalación de paneles solares para autoconsumo.

8. Ayudas para acabar con la ‘’pinyolá».

Por ejemplo, establecimiento de un mapa varietal en la CV.

9. Dispositivos de seguridad. 25 millones de pérdidas.

Aumento de recursos para mejorar la lucha contra los robos.

10. Control de la fauna salvaje. 35 millones de pérdidas.

11. Adaptar la reforma laboral a la temporalidad de las campañas agrarias.

12. Análisis de los recursos hídricos, mayor inversión en obras hidráulicas. Mantenimiento de los caudales para regadío del transvase Tajo-Segura.

13. Eliminar restricciones a la actividad arrocera dentro de los parques naturales.

14. Promocionar la Tira de Contar.

Se trata de un instrumento útil para los agricultores, los consumidores y la tradición jurídica y foral valenciana.

Desde el siglo XI, los labradores de la vega de Valencia han podido ir a la ciudad a vender directamente sus productos, sin intermediarios ni intromisiones. Esta tradición foral se ha quedado reducida a un pequeño espacio en Mercavalencia, donde, por supuesto, no van los consumidores finales a disfrutar de la proximidad, la frescura del producto y de un precio muy conveniente. Queremos abrir el debate para que esta tradición milenaria no se circunscriba solo a Mercavalencia y se permita en todo el territorio valenciano.

¿Por qué no sacamos de un espacio reducido algo tan absolutamente valenciano y lo llevamos a todos nuestros pueblos y barrios?

De este modo, tendríamos un producto de proximidad, con calidad, fresco, recién recogido y a un coste más bajo para los ciudadanos. Una revalencianización de nuestras leyes y más mercado para los labradores que quieran utilizar esta opción.

Soluciones buenas para tiempos malos.

Este es una medida que debe ser estudiada con más profundidad para hallar una fórmula, que ayude al agricultor y acerque el producto en el ciudadano (de la huerta a la mesa), sin perjudicar a la actual estructura comercial de tiendas de barrio.

Además, apostamos por fundar un organismo para invertir suficientemente en las denominaciones de origen de todos los productos que destacan en nuestro territorio, creando una marca y realizando campañas publicitarias fuertes en los puntos de venta de nuestros productos. No podemos permitirnos una consellera de Agricultura diga a un expositor en una feria de Alemania que no importaba de dónde viniera la naranja que utilizaba en su zumo porque nadie se iba a enterar. Al final, se enteró todo el mundo…

Además de todo lo anterior, es vital para poder defender desde la política el campo valenciano que se haga desde un partido territorial, nacionalista, valencianista… como lo queramos llamar, pero que no tenga que rendir cuentas a nadie más que a los agricultores valencianos. Tenemos que exigir para los agricultores valencianos las mismas ayudas que tienen otras comunidades autónomas. Un partido estatal no puede defender ni reivindicar con la misma fuerza que un partido territorial las necesidades de los agricultores valencianos.

Esto clave hacerlo ya. No podemos perder más tiempo, ya que los grandes inversores están activos y, en muy poco tiempo, pueden conseguir que todo el tejido agrario actual desaparezca y se quede en manos de unos pocos.