Decidix

LOS GRAFITIS: UN PROBLEMA QUE NO DEJA DE CRECER

Foto: Vandalismo en el entorno del Jardín de Pontones, junto al entorno de la Calle Tres Forques (Valencia)

La moda estadounidense del tagging -firma o acrónimo de una persona o grupo- con aerosoles o rotuladores se ha venido extendiendo durante años por las grandes ciudades occidentales, y Valencia no ha sido una excepción; afectando a muros, edificios de viviendas, mobiliario urbano, persianas, transportes públicos, esculturas y monumentos históricos donde los grafiteros compiten por extender su particular huella -a veces en lugares de difícil acceso-, que resulta muy costosa de eliminar.
RENFE admite emplear 25 millones de euros al año entre limpieza de pintadas y grafitis en sus trenes y gastos destinados a vigilancia. En 2024 el Ayuntamiento de Valencia ha tenido que destinar una partida de 1’06 millones de euros a la limpieza de elementos urbanos singulares, monumentos, etc.
Es ya una batalla perdida la lucha contra los grafitis que inundan los barrios dando una lamentable imagen de marginalidad, degradación y suciedad, sin olvidar el impacto medioambiental que suponen los gases de los espráis y los productos químicos utilizados en su limpieza. A pesar de los crecientes gastos en su eliminación, la percepción del ciudadano es que la presencia de este tipo de vandalismo, que ataca tanto a la propiedad pública como a la privada, no deja de aumentar.
Medidas como pintar y mantener limpia una fachada podían disuadir a algunos, ya que donde se ven más pintadas, más se acumulan. Pero ahora muchos particulares desisten, porque es un gasto de recursos inútil. Otra medida que adoptaban muchos comercios era encargar a artistas grafiteros alguna obra con la esperanza de que se la respetasen, pero esto muchas veces ya no surte efecto.
La oscuridad de la noche es la aliada perfecta de esta actividad, amparada por las políticas actuales de alumbrado, que están sustituyendo las antiguas farolas que proporcionaban una buena luz ambiental por otras de baja altura con lámparas led, que dejan amplias zonas en tinieblas y nos devuelven a los tiempos de las farolas de gas, facilitando todo tipo de delitos y atropellos a peatones o ciclistas.
DECIDIX defiende barrios agradables donde imperen el orden y la limpieza, pero no va en contra de la libre expresión: propone la creación de zonas habilitadas en cada barrio para este tipo de actividad con muros que puedan ser periódicamente documentados y publicados en una web, y pintados para recibir nuevos grafitis.
Pero, fuera de estos ámbitos, hay que plantearse medidas que ya han funcionado en otros países, como campañas de sensibilización, prohibición de venta de pintura en esprái a menores y creación de un registro de compradores para posteriores comprobaciones, así como sanciones más severas para los infractores.