La imposición de estos aparatos, diseñados por los exguardias civiles gallegos Jorge Torre y Jorge Costas para señalizar los vehículos de personas con movilidad reducida que no podían colocar los triángulos reflectantes por sí mismas, ha desatado la polémica en el ámbito de la seguridad vial con el RD 159/2021, y su posterior rectificación con el RD 1030/2022. La modificación del Reglamento General de Vehículos se presenta como un intento de modernización, con el propósito de regular los servicios de auxilio, señalizando e informando de la posición de vehículos inmovilizados en la vía, pero su implementación obligatoria no solo constituye un nuevo hachazo fiscal con la recaudación del IVA, sino que también podría poner en grave riesgo la vida de conductores y pasajeros en nuestras carreteras.
Balizas V16: ¿Seguridad o señalización deficiente?
A partir del 1 de enero de 2026, todos los vehículos deberán estar equipados con las controvertidas y costosas balizas V16. Diseñadas para ser colocadas en la parte más alta del vehículo y guardadas en la guantera, estas balizas son supuestamente una solución innovadora y segura. Sin embargo, su alcance es muy limitado: Homologadas para una intensidad de luz que varía de 40 a 700 candelas -se adquirirán las más económicas-, se vuelve prácticamente invisible en condiciones lumínicas diurnas, con humo o niebla, por no hablar de cambios de rasante o curvas cerradas, tan comunes en nuestras carreteras de montaña. Si los profesionales que trabajan en servicios de auxilio y mantenimiento de las vías, mucho mejor señalizados, sufren accidentes, ¿qué sucederá con los usuarios de estas balizas alimentadas con pilas con una duración muy corta? ¿Dará tiempo a que acudan los servicios de emergencia? No es ningún secreto el descenso del número de efectivos de la Guardia Civil de Tráfico.
Inconsistencias inexplicables
Más desconcertante aún es la prohibición del uso de triángulos reflectantes para los conductores españoles, mientras que los extranjeros podrán seguir utilizando estas herramientas de señalización sin restricciones, y lo mismo habremos de hacer los nacionales cuando circulemos por las carreteras de otros países. ¿Por qué se ignoran las necesidades de los propios ciudadanos en favor de una normativa desigual? Ya es tiempo de cuestionar la lógica detrás de estas decisiones, cuando la seguridad está en juego.
¿Y qué ocurre en las carreteras rurales y montañosas donde la cobertura móvil es inexistente? La DGT parece confiar en un sistema telemático que, a día de hoy, presenta serias deficiencias. Con una conectividad que solo se extiende a tres operadores, que no pueden garantizar una cobertura móvil que alcance a toda España y una trazabilidad dudosa hasta la web DGT 3.0, ¿quién podrá garantizar que nuestra seguridad esté plenamente cubierta? ¿De verdad pensaron en nuestra seguridad?
Es tanto un desafío como una ironía que se prohíba el uso de dispositivos más seguros, como los triángulos, en un contexto en el que las balizas V16 pueden no ser efectivas. Permanecer dentro del vehículo, en caso de una avería, parece un acto de fe, en lugar de una decisión segura ante el peligro de ser embestidos por los vehículos que puedan circular en ambos sentidos de las vías.
En un mundo en el que los sistemas de alerta en vehículos modernos pueden notificar un accidente de manera automática o manual al 112, ¿es realmente necesaria esta nueva obligación? La DGT necesita repensar su enfoque y priorizar medidas que garanticen una respuesta efectiva ante situaciones de emergencia, en lugar de, simplemente, imponer nuevas normativas no suficientemente estudiadas.
Desde DECIDIX, denunciamos que estas medidas no solo ponen en peligro a las personas, sino que también representan una nueva excusa gubernamental para aumentar la recaudación. Muchos conductores se oponen a adquirir estas balizas y temen las posibles consecuencias legales de no poseerlas, en caso de avería o accidente.
Son imprescindibles corregir esta normativa y buscar soluciones efectivas que prioricen la seguridad vial de todos, en lugar de imponer enfoques unilaterales. Proponemos a la DGT considerar las balizas, conectadas o no, como una recomendación complementaria de las luces de warning, los triángulos y los chalecos reflectantes. Todos somos usuarios de un teléfono móvil que puede llevar una aplicación con permisos de localización que avisen simultáneamente a la DGT, los servicios de emergencia y la Guardia Civil.
¡La seguridad no debe ser una cuestión de fe ni de improvisación! Urge que la DGT actúe con sentido común y evaluación crítica en pro del bienestar de todos los usuarios de las vías. Es hora de que las decisiones sobre nuestra seguridad se tomen con seriedad y responsabilidad.